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NOTA DE OPINIÓN - SILVANA GIUDICI



El Polo Audiovisual arrasará con el Puerto


"Con este nuevo error será toda la Ciudad la que sufra el impacto de la muerte del Puerto y su actividad productiva relacionada", afirmó la ex Diputada Nacional

El anuncio del 29 de agosto sobre la creación de un Polo Audiovisual generó los aplausos inmediatos de gran parte de los productores y actores convocados por la presidenta Cristina F. Kirchner.

Seguramente todos coincidimos en la importancia de la generación de políticas públicas que ayuden a desarrollar el cine nacional y la producción de contenidos audiovisuales.

Lo que no tiene justificativo alguno es la decisión de aniquilar la actividad portuaria ubicando un “Argenhollywood” dentro de la escasa tierra operativa disponible dentro del Puerto de Buenos Aires.

La súbita e improvisada decisión de la Presidenta (que según sus propios dichos desconocía de la existencia de la Isla Demarchi) no reúne ningún elemento de planificación. No está prevista en el presupuesto nacional, se desconoce el anteproyecto necesario para el llamado a concurso, no tiene siquiera una mirada de especialistas, pues ningún urbanista acompañaría el anuncio de una megaobra de estas características sin una evaluación de impacto ambiental, cotejo con el código de planeamiento urbano, o las mínimas condiciones de factibilidad para llevar adelante el proyecto.

Pero lo más grave es que la Presidenta haya decidido avanzar sobre la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires , y a pesar de que los terrenos fiscales aún están bajo la jurisdicción federal, no consulte la opinión de los porteños, a través de la Legislatura local, respecto al destino de las tierras que componen su marca identitaria.

Es naif para un gobernante no tener en cuenta que sobre los 120.000 metros cuadrados que destinará al funcionamiento de estudios de cine y televisión, hoy funciona infraestructura administrativa y logística imprescindible para la operación portuaria.

La isla Demarchi ya se encuentra asfixiada por la invasión progresiva del uso urbano sobre el Puerto: el Casino Flotante por una margen y el asentamiento Rodrigo Bueno junto al futuro desarrollo inmobiliario de la ex ciudad deportiva de Boca Juniors por la otra limitan las posibilidades de desarrollo a un sector operativo que constituye la única reserva de tierra dentro del puerto para reordenar las actividades productivas. Sus orillas y muelles sobre el antepuerto son irreemplazables para la operación de astilleros, actividad logística y giro de grandes buques (dragado mediante).

Nadie pensó en todo esto y si la Presidenta desconoce la importancia del Puerto de Buenos Aires para la soberanía marítima de todo el país, alguno de sus funcionarios debió advertirle sobre la enorme equivocación que implica destinar esas tierras a un uso urbano.

Los boquenses padecimos ya la muerte de todo un barrio por decisiones equivocadas sobre la zona Sur del Puerto. La instalación del Casino Flotante y su mega playa-shopping terminaron de destruir la Dársena Sud consolidando un gran asentamiento precario y la degradación de la ribera oeste de la Av. Pedro de Mendoza.

Con este nuevo error será toda la Ciudad la que sufra el impacto de la muerte del Puerto y su actividad productiva relacionada.

Cuatro mil millones de dólares anuales aproximadamente es lo que la actividad marítima y portuaria reportan a la zona metropolitana.

Por otra parte, la Ciudad cuenta ya con un Polo Audiovisual creado por la Ley 3.876 del 1 de septiembre del 2011. Allí funcionan cerca de 70 empresas productoras de contenidos audiovisuales, con posibilidad de desarrollo y excelentes condiciones para ubicar nuevas instalaciones.

La intención de fortalecer la producción de contenidos audiovisuales debe llevarse a cabo sin lesionar la actividad productiva más importante de la Ciudad de Buenos Aires y a su vez debe transparentarse. Si la decisión de concentrar todas las productoras de contenidos y subsidiarlas implica mayor intervención del Estado sobre la producción de contenidos audiovisuales, terminará de imponerse la hegemonía comunicacional de un gobierno que “reine” a través de la cadena nacional, la publicidad oficial, la producción de cortos estilo “El Pacto” o el “Candombe para Néstor”.

Fortalecer la industria audiovisual es un objetivo que debe alcanzarse a través de la libertad para generar contenidos y la fijación de reglas de juego claras.

La actividad audiovisual es más rica y diversa cuando menos condicionada está por el poder de turno. La industria argentina fue exportadora de contenidos audiovisuales hasta hace muy poco. Los efectos de la ley de medios y el rol de tutor de contenidos de algunos funcionarios sobre las productoras privadas están volviendo uniformes y de poca calidad muchas de las producciones financiadas por el Estado.

Un retroceso que ninguna inversión, por “faraónica” que sea, podrá remontar.

Aumentar y mantener el carácter intervencionista y la vocación por ajustar el relato a cada palabra emitida, cada línea impresa o cada fotograma sólo teñirá a las producciones de la misma pátina con las que se cubrían algunas famosas películas promilitares de la última dictadura.

Silvana Giudici fue Diputada Nacional (UCR-Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fuente: Diario "Clarín" -





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